Tuesday, December 13, 2005

OTRO MARTES Y TRECE … 90 DÍAS DESPUÉS


Ya han transcurrido tres meses desde que el Parlamento Español iniciara sus sesiones el 13 de setiembre, estrenando “sus novedades tecnológicas” y sus esperadas “sesiones caldeadas”.

Ese día, escribimos un blog para registrar nuestra curiosidad, más aún nuestra inquietud, de lo que nos reservaba esa andadura parlamentaria de nuestros Ilustres Diputados y Senadores. Temíamos que mientras se modernizaban los bancos parlamentarios en las Cortes de la Carrera de San Jerónimo, Sus Señorías iban a tomar andaduras menos innovadoras, incluso más bien conservadoras.

Ese blog invitaba a la reflexión de lo que políticos sobre sus respectivas responsabilidades éticas y profesionales, como representantes del pueblo soberano que los eligió.

Hoy, 90 días después, como ciudadano debo expresar mi descontento y mi enorme desilusión, como muchos otros ciudadanos sin afiliación política pero practicantes de sus deberes y derechos en un país que se define como demócrata y libre.

Hemos sido testigos de los debates, más bien trifulcas, que han practicado los líderes de los distintos partidos políticos en las sesiones del Congreso y el Senado, sintiendo verdadera vergüenza ajena por la escasa calidad del contenido y la pobreza de expresión en sus formas. Raro ha sido el discurso que haya tenido algún tinte de color parlamentario, muy a pesar de las alabanzas de algunos medios de comunicación sobre las arengas de los políticos, en especial del líder de la oposición mayoritaria. Con nuestra experiencia democrática desde niño en países tan dispares como Filipinas, Japón, Estados Unidos de América, Gran Bretaña, Francia, Suiza y España, podemos hablar con autoridad sobre estilos parlamentarios y discursos de calidad política. Ninguno de nuestros políticos hoy en día ni siquiera roza el listón de calidad por la parte inferior, y pensamos que quizá sea un indicio que los parlamentarios españoles necesitan ponerse al corriente de las técnicas eficaces de parlamentar, igual que han hecho sus aparatos propagandistas en el lanzamiento de sus campañas de marketing para vender “sus ideas y cuentos”.

Como ciudadanos sin afiliación política, no podemos permanecer impasibles ante tanta irresponsabilidad y falta de ética profesional de Sus Señorías, cuando están en sus lujosos asientos por el voto de millones de españoles que no desean imposiciones partidistas, sino acciones para el bien común. Ni necesitamos profetas del “cataclismo por venir” ni ejecutores que pacten “a cualquier precio”. Quizá, el problema real radica que ni es cierto lo que salen por la boca de algunos “cadáveres políticos” aún en escena ni es mentira todo aquello que defienden “los que no piensan como nosotros”.

¿ Habrán aprendido Sus Señorías su verdadero papel antes de ocupar sus ilustres escaños o es que ejercen sin saber y quieren ir aprendiendo por el camino como cualquier becario en sus inicios ? En lo que a mi respecta, como muchos ciudadanos de intelecto medio-superior, libre y nada partidista, creo que el ejercicio de los últimos 90 días ha sido “de muy mala pata” para los intereses de la convivencia y definitivamente “de muy mala fe” por parte de algunos que tanto dicen defender lo que en realidad únicamente defendemos los que ejercemos la tolerancia y el diálogo.


Fernando Fuster-Fabra Fernández